Pensar que hace un año atrás, un día como hoy te ví por primera vez. Fuiste el primero que se acercó a hablar conmigo, y desde ahí empezé a conocerte. Eras maduro, inteligente, responsable, cariñoso, fiel, lindo, divertido.. eras como un Ken de carne y hueso. Nunca quise tanto a alguien así como a vos, nunca había tenido tantas esperanzas como para imaginarme la vida con alguien, nunca había confiado ciegamente en un hombre hasta volverme ciega, nunca había enloquecido tanto de llegar al punto de arriesgar todo por una persona, nunca había tenido tantas ganas de estar con alguien como con vos! Pero algo de todo esto falló.. la vida me demostró con el tiempo que no eras quien demostrabas ser, y que eras realmente lo contrario. Después de tantos laaaargos y costosos meses aprendí a patadas a que no me merecías, que no soy tan poca cosa para rebajarme a alguien como vos, que tengo que conocer mejor a las personas para poder saber si son ese Ken que tanto busco, que no vale la pena sufrir por alguien que claramente no vale la pena. A pesar de todo, tengo que agradecerte – y acá es donde muchos se deben preguntar ¿Qué hay que agradecerle a una persona así?- pero la verdad es que en este año aprendí mucho de todo eso, me hizo más fuerte, me hizo crecer, entender mejor las cosas, y puede que también dejar de vivir en esa nuve rosa en la que vivía. Gracias, si de verdad gracias, porque debido a vos, ya no creo ni en los hombres ni en el amor!