Como cuando.. pasas por una vidriera y ves una prenda y no podés parar de mirarla, te quedás minutos y minutos pensando si semejante preciosura no será mucho para vos. Tomás valor y entrás a la tienda, te la probás y ahí es cuando notás que no era lo que vos pensabas, no estás seguro si es tu cuerpo, tus caderas, o sencillamente es la prenda que a la vista parecía muy linda, y después te das cuenta que no te queda exactamente como la soñabas. Y ahí es cuando estás en la duda de si comprarla o no; porque a vos hay algo de la prenda que te fascina –“no te preocupes, se te amolda al cuerpo, siempre pasa eso, pero cuando se acostumbre vas a ver que te va a quedar divina” – (claro vos con tal de que me la compre decis que vuela pelotud@!).