Sólo me queda el recuerdo de esa tarde en que te conocí, también guardo una esperanza, y la promesa dibujada en tu sonrisa de volverme a encontrar.
Quizás no sea todo lo que te merezcas; quizás sea una más en tu agenda; quizás no sea la opción de muchos; quizás no tenga autos, casa, lujo; quizás no vista de etiqueta; quizás no sea la mujer ideal para los ojos de muchos hombres y talvez por eso es que quizás no miran más allá de eso. No pretendo ser perfecta, -jamás lo seré-.
Pero al menos sé que puedo darte amor.