Para mí cumplir años nunca fue la gran cosa, nunca me gustó llamar la atención de nadie, y menos tener un día, en el que todos te saluden; en los que todos te recuerden lo grande que estás, en las responsabilidades que empezás a tener a lo largo del tiempo; en que ya dejas de ser una nena, para ser una “mujer chica” o “adulta” –aunque no creo estar capacitada para recibir esa calificación- , teniendo que tomar tus propias obligaciones sin que las hagan ni papá ni mamá. En fín, el cumpleaños para mí es como esa alarma que te avisa –si todavía no maduraste ni un poco- que quieras o nó ya es buena hora de que vallas empezando a tomarlo en cuenta. Aunque yo no soy partidaria de eso, pienso que no hay una edad para madurar, para tomar responsabilidad de tus actos; sino que la vida nos va moldeando a los golpes, y esos golpes hacen que vallamos tomando conciencia de la realidad, del mundo en que vivimos, de que no todo es color rosa. Obviamente que si no querés despertarte y preferías que la alarma siga sonando eso lo dejo a tu criterio, pero cada loco con su tema.
En fín, un año más, como todos, un año en el que decidí trabajar en el día de mi cumpleaños, porque no me gustan los festejos, siento que no hay nada que festejar un 13 de marzo. Supongo que será algún trauma que me habrá quedado después de 12 años de festejos en los que siempre vienen tus amiguitas a casa en los que solo te importaba recibir regalos y que tu mamá haga esas tortas con mucho chocolate, y sí supongo que algo te queda. A los 14 que querés tener 16 o 17, que no podés esperar… que ingenua! crees que vas a ser independiente, grande, y que vas a salir a todos lados sin pedir permiso; que no va
s a necesitar ver a tus viejos ; que vas a trabajar de lo que sea, con tal de no estar en tu casa ; que vas a estar seguramente de novia con el chico de tus sueños. QUE MINA ILUSA SI LAS HAY! Y cuando realmente lo comprobás, cuando tenés al fín lo que vos deseabas, lo que esperabas después de tanto tiempo, al fin se te dá, ahí es cuando comprendés que las cosas no eran taaan perfectas como vos las querías , que crecer viene de la mano con las responsabilidades, y ahí es cuando te dan ganas de volver a ser esa nena que su único problema era no poder tener 17!