Lo peor del amor cuando termina son las habitaciones ventiladas, el puré de reproches con sardinas, las golondrinas muertas en la almohada. Lo malo del después son los despojos que embalsaman al humo de los sueños, los telefonos que hablan con los ojos, el sístole sin diástole, sin dueño. Lo más ingrato es encalar la casa, remendiar las virtudes veniales, condenar a la hoguera los archivos.
Lo peor del amor es cuando pasa, cuando al punto final de los finales no le quedan dos puntos suspensivos.